jueves, 2 de septiembre de 2010

FAMILIA

De fondo oigo el ruido que hace mi hijo con su coche de jugete, lo veo con la puerta medio abierta mientras seco un vaso. Tambien te veo a ti mi principe azul, te veo sentado en el sofá tranquilamente, sin querer nos miramos a los ojos, quito la mirada y mis mejillas noto que se colorean como cuando era una niña enamorada.

Apago la luz de la cocina, me siento en el suelo del salón con la cabeza apoyada en el sofá viendo como nuestro pequeño disfruta con su coche favorito. Se restriega los ojos, se apoya en mi un instante, cierra los ojos lentamente quedandose profundamente dormido; quizas viajando al mundo de los sueños donde la imaginación vuela.

Lo cogo con cuidado, le llevo a su habitación, esta cansado le arropo con las sabanas de su cuna, le doy un beso de buenasnoches

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