miércoles, 1 de septiembre de 2010

EL REGALO

 

 

 

 

Veo una mano que se desliza por un papel blanco, brillante, alegre, sin manchas. Las letras vuelan de mi mente hasta mi mano manchando el papel así:

-"Me asomo a la ventana, el viento veo que juega en un pequeño remolino con hojas que se mueven al son de la música que viene de fondo desde una ventana. No sé si es un CD o un antiguo vinilo que se halla en una habitación solitaria, cerca de una elegante chimenea en la que saltan chispas de la madera que se va quemando poco a poco, llama a llama, una a una. Delante de la chimenea puedo imaginarme a una niña mirando el fuego con los pies levantados a su espalda contando cada chispa que salta de la madera que se va convirtiendo en ceniza poco a poco".

Ahora con la pluma en mano alguien me tira del brazo y paro y me dice:

-Mami...tengo sueño, arrópame.-

-Voy cariño, venga, vamos- mientras camino por el pasillo miro a esa niña que va delante de mí tiene el pelo ligeramente ondulado que mueve graciosamente al son de sus pasos pequeños e inseguros, se ha levantado de la cama, debía de tener miedo. Llegamos a su cuarto alumbrado por una pequeña luz débil que sale de un enchufe que está cerca de su mesita de noche.

-Venga, entra dentro de tu cama.

-Vale, mami- contesta la niña dulcemente.

Esa niña, que con una sonrisa suya ilumina cualquier rincón de un mundo de tristeza, es mi hija, se coloca, coge su peluche favorito y la arropo hasta por los hombros, ella después alarga sus pequeños brazos hasta que me da un abrazo de buenas noches y le digo:

-¡Vamos a dormir! Que mañana es día de Reyes.

-Vale, mami...¡Me traerán todo lo que he pedido!, ¿Eh?- hace una pausa- ¡Yo he sido buena!, incluso me he comido las acelgas. ¡Que sabes que no me gustan!.

-Ya lo sé cariño, es hora de cerrar los ojos y soñar.

Cierro la puerta despacio sin que haya el más mínimo golpe, vuelvo otra vez a mi estudio y sigo haciendo correr la tinta por el papel:

-"Las hojas vuelan haciendo círculos imperfectos cogiendo más amigas suyas que se envuelven sin más...".

Me pongo las palmas de las manos en los ojos, me duelen por la luz, apago la luz y me voy a la cama. Esa cama vacía, sé que a mi lado no hay nadie, que no está conmigo, allí sola, sin nadie a mi lado, estoy sola...

El sol que pasa a través de las rendijas de la persiana me ha despertado, miro el reloj son la nueve y me doy la vuelta e intento volver a dormir. Lo consigo y sueño contigo, un sueño en el que te abrazo y te beso y no te separas de mí.

En ese momento siento que alguien me mira, estoy a medio despertar, abro los ojos y observo que un par de ojos negros con brillo de alegría me observan, es mi hija, sonrío y me dice en voz baja pensando que me iba a asustar, aunque mi corazón palpitaba a ritmo normal:

-Ya han venido los reyes y han traído un gran regalo para ti- mi oídos oyen una voz que tararea en la cocina un villancico, salgo de la cama con un poco de frío mañanero, y allí estás tú, tienes la corbata desatada y el ultimo botón de la camisa desabrochado. No sé cómo reaccionar, qué hacer; te acercas a mí, me coges de la mano y me la pones en tu pecho, en tu corazón. Eres real lloro de alegría, las lágrimas caen poco a poco y tú me las vas atrapando con tus manos, me acerco a ti y pongo alrededor de tu espalda mis brazos y te miro y me das un beso y con eso sé que eres real.-

-No quiero más regalos, ya tengo a lo que más quiero.

-Mami, mami, papi, papi, puedo ir debajo del árbol a buscar mis regalos de Reyes.

-Sí, vete, amor...

La niña saltando va hacia el salón detrás vamos nosotros cogidos de la mano como si unos enamorados, nuestra niña me mira con los ojos del la noche y me siento detrás de ella con el pijama y el pelo revuelto mientras tú dices:

-Las princesas de la casa, mis tesoros- en ese momento sacas una foto en la que se siente el cariño con sólo mirarla, no hace falta ver la escena en la realidad, se ve detrás de esa pequeña pantalla de la cámara digital. Se ve lo importante que es la familia, por pequeña que sea. Desde el objetivo de la cámara veo cómo mi hija y mi marido disfrutan del tren de la casita de muñecas que le han regalado los reyes, él intenta saber como montarla y ella mientras intenta jugar a la vez con sus muñecas.

-Cariños si juegas con las muñecas dentro de la casita, no podré hacerla.

-Jo! Es que me gusta mucho papi!

 Le estoy cepillándole el pelo a mi hija poco a poco, es sedoso y rubio y a la vez ondulado, por encima de su cabecita veo como mi regalo monta a su vez otro regalo; sonrío al vernos juntos en el suelo rodeados de papeles de regalos por do quier, pero eso es lo que nos gusta, esos momentos de estar juntos, de ser una familia por pequeña que sea, mientras que mi imaginación vuela de aquí para allá sin mas, él ha montado la casita:  Ya ha terminado. Mi hija, nuestra hija se levanta de entre mis brazos y me da un beso rápido como un viento cálido cerca de la costa del Mediterráneo, va corriendo a su padre y le da un abrazo que hace que se caiga de espaldas amortiguando la caída un par de cojines que había en el suelo.

Los dos reís con ganas, ella a él le ataca con una manada de besos y de abrazos, luego mi regalo le enseña cómo funciona todo, cómo ha hecho para que las luces se enciendan y se apagan, me gusta verlos así porque ves la cara de sorpresa que tiene de asombro quizás, de ilusión, ves las lágrimas que pueden caer de sus ojos, que brillan de alegría de felicidad.

-¿Eres feliz?- me pregunta él

-Sí, lo soy tengo todo lo que quiero a mi alrededor. Incluso a mi regalo.

-Ah!..Tu regalo también lo tienes, pues yo que pensaba darte una cosita, ya no te la doy por que ya tienes tu regalo.-de su bolsillo saca una pequeña caja de color negra que lleva de adorno un solitario lazo de color blanco, me la enseña, me la pasa por los ojos, por mis manos, yo intento cogerla, pero no puedo.

-¿Cariño me puedes ayudar a quitarle esa cajita a papá de la mano?- mi hija va conmigo hacia su padre, él se levanta rápido y va detrás del sofá, corre por el pasillo acaba en nuestra cama, esa cama que tan vacía te parecía hace unas horas, ahora esta él.

- ¡Ataque de cosquillas!- grita mi pequeña tirándose en la cama y haciéndole cosquillas a su padre y él diciendo a la vez

-Me rindo...¡toma! ¡Toma! ¡Dáselo!- dice él mientras mi hija corre hasta mi con el paquete en una de sus pequeñas manos.

Lo tomo con mil amores, tiro del lazo con cuidado, cae al suelo mi niña lo coge y lo mantiene en su mano cuidadosamente liso en su mano! Abro la caja y allí aparece un corazón con un zafiro en el centro de él,  lo cojo, lo veo y miro por detrás donde pone: “Te Quiero”. Se acerca a mi, tengo la boca abierta, coge el colgante se pone detrás de mi y me lo abrocha al cuello con cuidado, con amor y cariño, con aprecio y un ligero beso. La magia de ese momento sin darse cuenta la rompe tu niña que te dice:

-A ver mami, yo quiero ver.- la cogo en brazos, con su muñeca nueva, que no se ha separado de ella ni un momento, toca el corazón con cuidado como si se fuera a romper, le da la vuelta y lee en voz alta lo que hay escrito detrás:

- Te quiero-se queda callada un instante y luego dice- yo también te quiero, te quiero, te quiero mucho como la trucha al trucho.

Yo me río y le pregunto:

-¿Quién te ha enseñado eso?.

- La abuela…¿Es feo?.

- No, no cariño solo que es gracioso que lo digas- contesta él.

Volvemos al salón y entre los tres recogemos los envoltorios, pero cuando me acerco a una mesita cogo el lazo blanco mi hija grita:

-          ¡Nooo!.

-          Nooo, ¿Qué, cariño?- pregunto asustada mientras el corazón me late fuertemente en el pecho.

-          Que no quiero que lo tires que me ha gustado…-me mira con sus grandes ojos brillantes.

-          Toma, tranquila.

Mientras yo sigo recogiendo papeles, piensas en todos los momentos que hemos vivido como una familia, pienso en los viajes que hemos hecho, esos momentos que a mi niña le han asombrado cosas y se ha quedado con la boca abierta durante unos instantes.

Sonrió para mi.

Ya hemos  terminado de recoger todos los papeles, vamos a la cocina, en silencio yo y él cogémos un café, oímos luego como nuestra niña habla sola, nos acercámos a la puerta de su habitación, la vemos jugar con los juguetes nuevos, disfrutando de cada uno cada vez más.

Mientras la miras mi mano sin saberlo se acerca al colgante, toco y él te dice:

-          ¿Te gusta?.

-          No, no me gusta- veo como el brillo de sus ojos se apaga y sigo hablando,- ¡me encanta!- le das un ligero beso en los labios.

Él más tranquilo ve cómo me acerco a mi hija y me siento en el suelo a su lado, poco a poco voy tomando el café, tranquilamente y elegantemente. Ella me va enseñando poco a poco lo que hace la casita de muñecas y yo con cara de sorpresa, me rio de como juega de cómo toca cada botón con cuidado y mil amores esperando a que algo nuevo suene o a que lago nuevo se mueva.

De reojo no paro de mirar a mi regalo a ese regalo que tantos sueños malos me ha hecho pasar sin querer, porque él no estaba allí a mi lado, en su sitio de la cama, no estaba enfrente de mi mientras tomaba solitaria un café, no estaba enfrente de ti leyendo el periódico, no estaba comentándome algún articulo del periódico, el escuchar música clásica mientras vemos cómo se consume el fuego de la chimenea, leer un libro los dos en la cama, leerlo por la mañana en el desayuno, mirar por encima de mi hombro en busca de mis pensamiento, pongo una mano encima de la blanca hoja para que no pueda ver nada, me das la vuelta me miras a los ojos y para que me dejes ver te da un pequeño beso, sencillo, simple y con amor. Yo aparto la mano y le dejo ojear lo que escribo me da un beso y se da la vuelta y vuelve a salir por donde ha entrado, pienso todavía que no es real, que no es verdad que esté ahí contigo.  Quiero que me dé un beso en cada momento que estamos juntos porque no me creo que él esté ahí a mi lado y que nadie ni nada me va a separar de él.

-          Dame un beso- él me lo da- dame otro- dame otro.

-          ¿Por qué quieres que te dé tantos?

-          Porque si te vuelves a ir quiero tener muchos recuerdos tuyos. Dame un beso

me da otro beso y después dice:

-          Ya no me voy a ir más.

Y sin que yo me lo espere me da un último beso con el que me dice hola y adiós.

 

 

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