domingo, 24 de febrero de 2013

Hombre sentado


Como cada miércoles que me bajo en Tirso de Molina veo a un hombre mayor, con apenas pelo, en el mismo banco de metal del metro, todos los mismos días de cada semana le veo allí sentado…ve todas las personas que entran y salen de los vagones.

Nos observa a cada persona que pasa por delante de él esperando quizás conocer a alguien o que una persona desconocida con buen corazón se pare delante de él, le hable durante un momento para que esté entretenido durante un instante que está ahí sentado.

Desde mi esquina le observo, de vez en cuando se toca las gafas, se pone la mano en el corazón notando su latido…quizás tiene miedo de no notarlo, de sentir que se para…de que la muerte le venga a buscar. Veo sus manos.  Ellas cuentan la vida que ha tenido, en el trabajo en el que ha estado ocupado…puedo imaginarme incluso cómo ha enterrado a su amor, a la persona que ha ocupado durante 50 años su corazón.
Me imagino que cada vez que viene a Tirso de Molina, es el lugar donde se conocieron, el lugar donde compartieron por primera vez unas palabras la primera vez que se vieron y luego, día tras día, volver a esta estación a la espera de volver a ver su sonrisa, sus ojos…y sencillamente pedirle salir. Ella sonríe y se sonroja, él sonríe y se sonroja, salen los dos del metro a la espera de que el frío viento les elimine el rubor de las mejillas; los dos ven tenderetes de flores y ese mismo viento les trae el olor de rosas, él se acerca a uno de ellos y compra una flor mientras que ella le tira de la manga para que no lo haga, pero no le hace caso ya que le tiende la flor y ella otra vez se pone roja tanto que no se puede diferenciar de la rosa roja que se ha acercado a la nariz para olerla.

Cada miércoles le veo, vestido con ropa oscura en su gran mayoría siempre negro, cada miércoles pienso qué hace ahí sentado, solitario, cada miércoles me pregunto a quién espera que salga de los vagones, cada miércoles le veo más cansado que el anterior, cada miércoles le veo más anciano que el anterior, cada miércoles le veo más apagado, sin vida, que el anterior, cada vez le veo…hasta que un día de los tantos miércoles que  tiene un año ya no le vea y sepa Dios qué le ha pasado, quizás me imagine lo que le ha ocurrido, que piense que ya ha conseguido reunirse con su media naranja, con la persona que tanto le quiso y le quiere porque han vuelto a estar juntos, me imagino que ahora es ella la que le tiende la rosa que en la primera cita le dio él. Simplemente están juntos. 

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