Hoy como un día cualquiera he ido
a visitar a una persona mayor, vividora, sonriente….y ¡Mil cosas mas!. Ella me
ha hecho la comida, mientras hablábamos me he dado cuenta de cómo ha vivido la
vida, su vida…cada uno de los momentos que la forman.
Pienso que cada brillo que
aparece en sus ojos es un momento familiar de sonrisas, alegrías, únicos que de
alguna forma guarda en su memoria.
Me he fijado en sus manos “ de
hombre” como ella dice, pero a mi no me lo parecen porque las mias son iguales
que la suyas, salvo por las diferencias que ella ha trabajado la tierra y su
casa, ha criado a sus hijos y yo…yo simplemente soy estudiante. Sus manos son para mi el espejo de su alma y
no sus ojos. Me muestran que ha sido y es una mujer trabajadora, da igual por
donde la mires porque siempre lo será.
Otra cosa que siempre tendré en
mente y que no olvidares aunque quiera es su voz y su forma de cantar. Cuando
yo era una niña pequeña e incluso ahora me canta la misma canción “Las
Mañanitas”, su voz la guardo como oro en paño porque es dulce, intensa,
tranquila, hermosa…es una de esas voces que te pone los pelos de punta; de esas
que no te olvidas, de las que te hacen cerrar los ojos e imaginar todo lo que
dice la letra de la canción.
Ella es mi abuela, una abuela mas entre todas las abuelas de todo el
mundo, pero ella es especial. Simplemente por ser mi abuela y como ella no hay
nadie mas…lo mas seguro lector es que ahora te estés riendo y pienses que tu
abuela, es tu abuela y mi abuela es mi abuela, no te quito razón de lo que
pienses; pero solo te digo que cada abuela para cada nieto es única, especial,
cariñosa, mimosa, sonriente, presumida…es simplemente: tu/mi ABUELA y como
ella no hay nadie.

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