viernes, 24 de febrero de 2012

Tu y yo. Yo y tu

Es la tercera vez que me miro en el espejo, miro que cada pestaña de mis ojos este separada, que el brillo de mis labios siga haciendo que parezcan jugosos, miro que mis dientes sigan blancos como perlas, miro que la sombra de mis parpados hagan grandes mis ojos.

Veo los pendientes, que aun no me he puesto en mis manos, los comparo con otros y elijo cuales pongo y cuales no. Me decanto por unos pendientes de plata fina con una pequeña piedra de esmeralda al final.

Otra vez veo que en el reloj pasa el tiempo, otra vez que miro y te espero a ti, ya vestida, ya preparada…¿A dónde? No lo se me has dicho que es una sorpresa y que me vista mas bella de lo que soy, cada vez que me contestas eso te sonrió y asiento yo sé que soy una persona mas para el montón…pero tu me ves con buenos ojos.

Ya es la hora, paro quieta un instante y llamas tu al telefonillo, cojo una capa negra y bajo en el ascensor, otra vez me miro, me convence como estoy…salgo y mientras tanto guardo las llaves en el pequeño bolso de noche.

Abro una puerta, abro otra, ahí estas tu apoyado en una impecable limusina negra, con un cigarrillo en la mano, incluso eso te hace mas elegante de lo que estas, me das un pequeño beso, abres la puerta educadamente y subo en la limusina. Tiene asientos de piel negra, una ventanilla delante para separar al conductor de las personas que lleva, es tan bien oscura; ahora ya subes tú, no tienes ya el tabaco contigo; abres la ventana y le dices al conductor donde quieres ir de tal forma que yo no lo puedo escuchar.

Miro como vas vestido, llevas un impecable esmoquin de color negro, clásico, junto con una camisa blanca que junto con mi vestido gris perla es lo único que destaca de nosotros porque todo a nuestro alrededor es negro, igual que el cielo que he visto cuando he entrado en la limusina y que ahora ya no veo.

Me ves insegura, sin saber donde estamos ni a donde nos vamos, me coges la mano me la acercas a tu boca y esperas a que con el roce de tus labios en mi mano consigas que mis nervios desaparezcan, por un instante lo consigues…pero luego viene otra vez el saber que no se a donde vamos y vuelvo a mirar por la ventana a la espera de poder ver algo, por mínimo que sea de saber por donde vamos, pero lo que veo son algunas que otras luces de los coches y su figura…pero poco mas consigo ver.

Sin querer empiezo a votar la pierna nerviosa, tu me ves,  pones tu mano en mi pierna y me dices ya falta poco; en ese mismo instante nos paramos me sonríes, te bajas y me abres la puerta, ahí estamos en el museo El Prado, me asombro, la verdad no sé que hacemos aquí, sabes de sobra que lo conozco como si fuera mi propia mano, me coges de la cintura me guías hasta la entrada principal subimos las escaleras, mis nervios sean convertido en intriga.

Entramos en el museo veo que las luces están apagadas…pero poco a poco mis ojos se acostumbran a esa penumbra que las velas que has ido encendiendo hacen que vea todo lo que has hecho, no hay gente en el museo, esta vacío, quizás este el guarda…pero ahora estamos tu y yo solos…miro cada pintura otra vez mas, las he visto tantas veces que me las se de memoria….ahora tu coges mi mano, la colocas en tu brazo y me llevas a ver Las Meninas…y allí junto a ese cuadro hay una mesa…es una cena, es hecho todo esto por y para mi; una cena en el museo nunca me lo hubiera imaginado…de repente empiezo a escuchar una canción que se de sobra cual es, la banda sonora de El Guardaespaldas, me coges de la cintura y empezamos a bailar, los dos con una sonrisa en la cara, los dos aguantándonos la mirada, los dos dando los pasos correctos que tenemos que dar; los dos simplemente enamorados el uno del otro y el otro del uno.

No quiero que acabe esta noche, quiero que dure para siempre, que no te separes de mi porque tu formas parte de mi vida, aun que la música ya se termino nosotros nos seguimos moviendo, tengo mi cara apoyada en tu hombro, tu colonia es a la vez mía, porque la conozco siempre que voy a tu casa me la echo porque quiero oler a ti además te la regale yo, fue un acierto, me hace sentirme protegida porque así sé que tu estas de alguna forma a mi lado.

Me separas unos centímetros de ti, me miras, me sonríes con los ojos, veo el brillo de alegría en tus ojos ese que refleja las pequeñas llamas de las velas de nuestro alrededor, me das un leve beso en los labios.

La cena ya debe de estar ya fría, igualmente nos sentamos en la mesa, comemos, charlamos, te haces el romántico mas de lo que yo esperaba, nos miramos…al rato me levanto con la copa de vino tinto camino por cada sala del museo en busca de toda el arte que ya conozco pero que cada vez que la veo me hace viajar al estudio de ese pintor, me imagino como elige los colores cálidos o fríos, cierro los ojos y veo como cuidadosamente da las pinceladas una a una, con tranquilidad, agilidad. Con los ojos cerrados, otra música empiezo a escuchar, diferente a la anterior quizás tenga un poco mas de movimiento pero yo sigo mi propio ritmo.

De repente vienes tu por detrás, me sobresalto, me abrazas alrededor de la cintura y me besas por el cuello, sonrió, en ese momento te doy de beber de mi copa, terminas el vino que queda y nos quedamos así parados, como si el tiempo no existiera, parados frente a ese cuadro de un pintor cualquiera, de ese lugar del que no me quiero separar, porque de ahí tengo cada momento guardado en mi corazón y siempre que paso por ese magnifico museo las recuerdo y con mas ganas aun si tu estas a mi lado, de la mano.

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